.ache Para mi es algo difícil retroceder tanto mentalmente en el tiempo. Se lo achaco a que no he dormido bien, o quizás al hecho de que el alcohol ha ido destruyendo mis memorias (mi segundo nombre es Ernest Hemingway).Sin embargo, hay algo que si recuerdo muy vividamente: Recuerdo que disfrutaba bastante ver la telenovela infantil “Carrusel”. Ah que bonitos recuerdos esos de faltar al Kinder y verla mientras me comía unos huevos con jamón y salsa Valentina.Yo me decía a mi mismo, que de asistir al colegio Carrusel, tendría maravillosas aventuras con mis compañeritos. Jaime Palillo y yo emboscaríamos a Jorge del Salto, lo enrollaríamos en una alfombra y lo lanzaríamos a un barranco. Me ligaría a la mamacita de Maria Joaquina, Cirilo aceptaría el que yo le hubiera robado a la mujer y se iría a un rincón a comer sandia tras oír un sermón dado por un servidor sobre los males de la mezcla de razas. ¡Ejele! No se crean, no soy discriminador. Es mas, yo ayudaría a mi buen compañero de color a ligar, proporcionándole unas cuantas pastillas de rohypnol para el juguito de Maria Joaquina.Y además salía Gaby Rivera, una teacher bien hot.
be. Menudo era la ley, Timbiriche pegaba con tubo, los mercados sobre ruedas eran el lugar para ir a fresear. Las “gafas oscuras” eran un must have, justo como lo era el radio tocacintas “portatil” de mi mamá. Los cassettes eran “el invento” servían para todo, incluso había cassettes que se transformaban en robots -eso lo dejaré para después-. A mis 5 años caricaturas como Transformers, Thundercats, La máquina del Karate, el inspector Gadget, los pitufos y los Ositos Cariñositos dominaban la escena. El ir a Mc Donald’s en Plaza Satélite los domingos por el nuevo juguete de la cajita feliz (por que antes esos juguetitos eran de buena calidad e ingenio) era un sueño cumplido. Ni qué decir de ir al cine y ver la película de los Transformers en 3d (la muerte de Optimus Prime fue más dolorosa que la de la mamá de Bambi). Recuerdo también mis dulces consentidos a la hora del recreo: los nunca bien ponderados “brinquitos”, con una deliciosa Lulú para acompañar. Rematando a la hora de salida del CENDI con unos chicharrones con crema y limón que mi tía Minerva me compraba.
En fin, hay tanta neostalgia para derrochar, que mejor me detengo ya.
frexy. Huy!!! a mis 5 años…
El recuerdo de pasar por el kinder, fue lo mas maravilloso de mi hermosa vida, hacer pasteles de lodo era lo mas común en el recreo, pero yo… yo era algo rebelde me dedicaba a sacar las cochinillas del lodo y meterlas dentro de la camisa de mi pobre hermana (pobre jajaja no lo creo). El recuerdo más traumante de mi estadía en uno de los tantos kinders a los que asistí fue ver como mi mama junto con otra clase de ridículos padres y maestros un “día del niño” se disfrazaron de personajes de “cri cri” y cantando y bailando (creían que) nos entretenían, que si… La patita… La negrita cucurumbe… entre otras. Pero al fin y al cabo cuando se es pequeño no se puede alegar jajajaja.
Creo que es por el momento lo que logro recordar habrá que abrir el cajón de los recuerdos y despolvar todo toditio. “ciao”
ibico. Y bien, mis 5 años son algo grises en mi memoria, no logro identificar que hechos son exactamente de aquella época, lo que es un hecho es que el primer semestre de esta edad estaba en el kinder y el siguiente en la primaria ¿por qué?, bueno pues porque nací en Enero y era entrar como la peque a primer año o como la vieja del grupo, mis padres prefirieron la primera. Del kinder recuerdo que no salí leyendo pues mi colegio era de gobierno, alguna vez llegue tarde y tuve que saltar la barda, lo extraño fue que mi maestra Conchita (no podía tener mejor nombre) me ayudo, al parecer no tenía el poder de abrir la puerta pero enseñaba a saltar bardas a sus pequeños pupilos… Recuerdo pocas caricaturas: los pitufos, Remi (que era un constante sufrir), Kathy la oruga; pero siempre fui una niña con un montón de juegos, que las muñecas no eran mi única distracción, la avalancha, el balón, la bicicleta, los patines, lo coches, etc., también pertenecían a mi acervo pues era más fácil que yo jugara a mis 5 años con coches que mi hermano de 10 con Barbie.
En fin, mi madre insiste en que debo poner que era un niña bastante latosa y que mis piernas siempre tenían moretones o raspones… Me despido y nos leemos por aquí, mientras me comeré un buen Miguelito en polvo que a esa edad siempre lográbamos hacerlo líquido.
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