Y llegaron las posadas…
Sábado, Diciembre 15th, 2007Por: ibico
Pues por fin escribiendo algo para este espacio, las razones de mi ausencia son muy bien conocidas por Be, el tiempo no da para mucho y la escuela ayuda en muy poco, pero bueno ya estamos por aquí y es que hoy vi la fecha en el calendario y vi un 15 de diciembre, ya mañana es la primer posada y para cualquier niño (al menos aquel que vivió su infancia en los 90’s) eso significa que ya hay vacaciones y que ya comienza realmente la época navideña.
Aunque no sé como lo estén pasando ustedes, yo veo mi calle algo triste ¿será que igual están esperando la primer posada? pero bueno, ya mañana comienza el alcohol hasta el hartazgo de manera natural (muchos ya lo iniciaron desde el 12) pero muchos otros aún teníamos escuela o labores…
Pero yo hablaré de fiestas sin alcohol (al menos a esa edad no importaba) ya que esto se supone es un blog de recuerdos, así que critiquemos las posadas. Lo peor de las posadas es cuando hay por lo menos una viejita invitada pues siempre está mal humorada si no se reza y como es viejita no queda de otra más que hacerle caso, así que a rezar todos bola de… peregrinos. Si bien es cierto que debes estar quieto lo que dura el rezo también es cierto que nunca rezas, más bien estás pensando si después del rezo vendrá la piñata, si este año no fueron tan tacaños y compraron más de una, si la romperas o un niño con mal tino te rompera los dientes y todas esas cosas referentes a la piñata.
Así fue, como hace un par de años (bueno en realidad más de un par) yo me encontraba pensando mientras la abuela santificaba la posada, ya habíamos peregrinado y cantado (generalmente no cantaba porque siempre estaba con mis amigos jugando a apagarnos la vela, obviamente siempre saliamos regañados), e igual, aparecieron los amigos durante el rezo (o ritual) para tentarme a ver que tenía la piñata pues ya la habían encontrado, sin meditarlo fui hasta la piñata, era una clásica de 5 picos pero no era la única como mis amigos habían creído, habían dos más. De pronto la iluminación llego a uno de ellos, nadie notaría si tomabamos un par de dulces de cada una, “además son para nosotros” se excuso uno de ellos y los demás vagamente lo seguimos; con lo que no contábamos era con la vigilancia que le habían impuesto a las piñatas, pronto escuchamos la risa de un adulto y obviamente a todos nos corrió.
Por fin terminó el rezo y llegó la hora de romper la piñata, estaba lista para romperla, sabía que había niños más pequeños y por una injusticia de edad serían los primeros pero por fortuna era niña y en aquél entonces aún no me incomodaba mucho que por ser niña tuviera ciertos privilegios, ya tomaba yo el “garrote” (no encontré una palabra mejor) y fue entonces que aquel adulto de la risa hizo su aparición, “ella al final por traviesa” fueron sus palabras, no había más, nadie más discutió, ni pregutaron que había hecho, sólo me quitaron el poder y la oportunidad de pegarle a la tan esperada piñata, todo un año esperando y nada… lo mismo les paso a mis tres amigos, fuimos los castigados de esa noche y tuvimos que aguantar estoicamente hasta el final.
Los dulces estaban buenos y más aún que te dan tantos porque sumado a lo que peleas en las piñatas (porque no es más que eso, una gran pelea por capturar dulces y fruta, que al final a la fruta ni caso le haces pero digamos que es para defender el honor ante los demás niños) siempre está lo de los aguinaldos.
Y pues ya me despido, disfruten su primer posada y no beban mucho si no me invitan, ahora si, como diría Be, vámonos a chuparrrrr!!
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